Cómo Ganar a la Ruleta

 

SISTEMAS DE JUEGO FALLIDOS QUE NO DEBE UTILIZARSE


La gran mayoría de los sistemas de juego conocidos tienen las siguientes características:

1.- Obligan a grandes inversiones de capital.

2.- Tienen poca resistencia en las situaciones adversas.

3.- Obligan a efectuar apuestas elevadas.

4.- Cuando hay pérdidas, éstas son siempre superiores a las ganancias.

5.- A pesar de arriesgar mucho, algunos obtienen ganancias mínimas.

6.- Son complicados de aplicar en las mesas de juego.

7.- No ofrecen ninguna garantía de éxito.

En el infinito la ley de las probabilidades y la lógica matemática se cumplen, pero no sucede lo mismo en cortos espacios de tiempo, en los cuales los desequilibrios pueden llegar a ser muy grandes con consecuencias desastrosas.

Y estos períodos de desequilibrio provocan la pérdida de todas las ganancias acumuladas pacientemente por el jugador durante los períodos de equilibrio, más su capital inicial.

"Durante los períodos de equilibrio la banca se dedica a una táctica de espera, sin importarle que el jugador le vaya quitando lentamente una mínima parte de su capital, ya que sabe que tarde o temprano, una secuencia adversa le devolverá con creces este capital. El 99% de los sistemas fracasan, aunque sean ingeniosos, debido a que las secuencias adversas hacen que el jugador arriesgue sumas desproporcionadas con respecto a sus módicas ganancias". Norman Leigh (del libro "Trece contra la banca").
Los sistemas de juego más utilizados son:

La Martingala.

Ya explicada en el capítulo “Progresiones”, ahora indagaremos un poco más a fondo.
Es asombroso el número de jugadores incautos que confían sus apuestas al método de la martingala (así llamado por un dispositivo originado en la población francesa de Martigue, en Provenza), confiando en unas ganancias seguras.

En esencia el método consiste en apostar una cantidad determinada en un sistema de probabilidad poco inferior del 50% - 50%. Cada vez que se pierde, se apuesta de nuevo doblando el valor anterior. Así de sencillo.

Para fijar las ideas, supongamos que se apuesta al rojo en una ruleta, en la que no existen ceros. Apuesto un peso. Si gano, gano un peso. Si sale negro, la pierdo, y sitúo la apuesta en dos pesos. Si gano esta vez, recupero el peso perdido y uno más. Si no, doblo a 4, y si por fin sale el rojo, recupero los 3 perdidos más uno extra. Y así sucesivamente: el método parece garantizar un peso de beneficio al final de cada racha, que siempre terminará en rojo, pues es imposible una serie indefinida de negros.

La apuesta tras una racha de n-1 negros es 2n, y el rojo que acaba saliendo iguala las pérdidas anteriores (1+2+2*2+...+2n-1) más una unidad.

Pero... es esto cierto?
El peligro está en la longitud de esas rachas, que puede ser suficiente para hacer saltar mi banca, que no es infinita. Y esto ocurrirá con una frecuencia tal, que destruirá todas las ganancias atesoradas trabajosamente hasta aquel momento peso a peso.

Es fácil simular informáticamente el procedimiento. Supongamos que se empieza con una banca propia inicial de 1.000 pesetas. Esta banca puede resistir rachas de hasta unos diez negros seguidos (la probabilidad de una racha tal es 1/210 = 1/1.024), pero en cuanto se produzca una de éstas, todo el beneficio se esfuma.

Efectuada una simulación informática, se observa que mi banca saltará más a menudo cuanto más veces juegue. Por ejemplo:

Si juego 100 veces, nunca pierdo mi banca.
Si juego 1.000 veces, mi banca salta 250 veces (25 %).
Si juego 10.000 veces, mi banca salta 7.500 veces (75 %).

Resulta, pues, que conviene jugar pocas veces. Pero incluso en el primer caso, en tres ocasiones me retiro con bancas inferiores a 1.000 pesetas, es decir, con pérdidas. Éstas compensan, en el conjunto, las ganancias, como era de esperar estadísticamente.

Observemos que el juego equivale a arriesgar grandes cantidades con una probabilidad de pérdida pequeña, pero ganancias también reducidas. Equivale a jugarse varias veces 1.000 pesetas contra una con una probabilidad de ganar de 0,999. Puede presumirse que, jugando unas pocas veces, ganaremos, pero no sin haber puesto en juego nuestro patrimonio.

En cuanto el número de veces que jugamos aumenta, por la ley de los grandes números acabaremos perdiendo.

Existen versiones atenuadas de la martingala, basadas en progresiones más lentas que la geométrica a que equivale el doblado de la apuesta en cada ocasión. Pero en todas se cumple fatalmente la misma ley estadística: las pérdidas se equilibran a la larga con las ganancias.

Estudio de la Martingala y de la Martingalita

Introducción según el cálculo de probabilidades.-

Llamamos esperanza matemática S de un premio a la cuantía de éste Z multiplicada por la probabilidad de alcanzarlo p, o sea S = p * Z. La esperanza matemática representa la fracción del premio que por término medio se gana cada vez que se participa en el juego.

En todo juego de azar equilibrado (sin ventajas para nadie), las esperanzas matemáticas de los jugadores (incluida la banca) deben ser iguales a las respectivas puestas.

La razón de esta ley es obvia: por término medio, el jugador ganará una fracción de veces igual a p, y perderá las restantes. Si la apuesta en cada una era A, a cambio de este valor que se entrega se adquiere, por término medio, la ganancia, S. Luego A = S = p * Z.

En los juegos con banca organizada, la condición anterior no se cumple nunca. La esperanza es inferior a la apuesta para el jugador, S < A, y superior para la banca, Sb > Ab. Por tanto, en cada jugada, la ganancia media del jugador es S - A < 0, o sea pérdida.

Un caso típico es la ruleta. Jugando a un solo número, el premio son 36 veces la puesta. Pero, puesto que entre los posibles resultados existe el cero, la probabilidad del jugador es p = 1/37. La esperanza matemática es S = 36A/37 = 0,973A. El cociente S/A representa, pues, el "retorno medio" de la apuesta unidad.

Otros juegos son mucho más desequilibrados que la ruleta. En las carreras de galgos, S/A = 0,80, puesto que se reparte en premios el 80 % de la recaudación. En las quinielas y en la lotería nacional, S/A = 0,55. Y en muchas rifas este cociente alcanza unos valores tan bajos que ningún jugador mínimamente avisado debiera participar jamás en ellas.


La martingala

La llamada "martingala", supuesta fórmula para ganar siempre en los juegos de azar, consiste en ir aumentando la apuesta según un ritmo dado en caso de pérdida para compensar, con la futura ganancia, las cantidades perdidas hasta el momento. En una palabra, en ir aumentando la cantidad que arriesgamos.

Fijemos las ideas con un ejemplo. Sea el juego de azar más sencillo, a cara o cruz. Apostemos 1 € a la cara. Si sale, hemos ganado 1 €. Si no, apostaremos 2 €. Perdemos otra vez: muy bien, no importa, apostemos 4 €. Y si ciertamente estamos de mala suerte y volvemos a perder, apostemos 8 €. Esta vez la suerte nos es favorable y sale cara. Ganamos 8 €. Como en las cuatro jugadas anteriores habíamos perdido 1 + 2 + 4 = 7 €, todavía ganamos 1 €.

Es decir: considerando dividido el juego en "rachas" terminadas por cara, en cada "racha" ganamos 1 €. Por ejemplo, sea la sucesión:

C++C+C+CC+++CC+C+C+C+C+++CC+CC+CC+CCC+C.

Si la escribimos así:
(C)(++C)(+C)(+C)(C)(+++C)(C)(+C)(+C)(+C)(+C)(+++C)(C)(+C)(C)(+C)(C)(+C)
(C)(C)(+C),

fácilmente vemos que se ganan 21 €, uno por cada paréntesis.
Si este sistema es tan infalible, ¿cómo no se arruinan los casinos? En realidad, si nos presentamos en uno de ellos y jugamos según esta técnica, seremos tan bienvenidos como los restantes "incautos" clientes. ¿Por dónde falla la martingala?.

Lo que ocurre es que nosotros jugamos con una banca limitada B, siempre inferior a la del casino. Si, para simplificar, convenimos en que B = 2N, eso es tanto como decir que podemos resistir una "racha" negativa de longitud máxima N. Si nuestra banca son 1024 €, una racha de 10 + seguidas nos produciría una pérdida igual a esta cantidad, y ya no podríamos apostar en la siguiente tirada.

Ciertamente, la probabilidad de que se presente esta racha es pequeña. Precisamente vale p = 1/2N, es decir, que por término medio sólo se presentará una vez de cada 2N. Pero observemos un hecho interesante: nuestra ganancia en cada "racha" ha sido 1 €. La vez en que se presenta la "racha fatídica" perdemos de un golpe todo lo atesorado pacientemente a lo largo de las rachas anteriores. Los 1024 € se esfumarán en un momento, destruyendo el trabajo de horas y horas.

En realidad, un teorema de alcance más general afirma que en cualquier juego de azar equilibrado, a la larga gana siempre el jugador que posee la mayor banca, o, mejor dicho, tiene una probabilidad mayor de arruinar al contrario (¡puede resistir rachas más largas!).

Y si esto ocurre con los juegos equilibrados, ¿porqué no ocurrirá con la ruleta, que no lo es? En efecto, la existencia en ella del cero hace que la probabilidad de ganar en una apuesta a "rojo" o "negro" por ejemplo, no sea p = 0,50, sino p = 18/37 = 0,4865. Esta pequeña diferencia a favor del casino contribuirá a arruinarnos más rápidamente.

Para ilustrar mejor lo dicho, hemos efectuado con el ordenador un simulacro de partidas. Vamos a ver los resultados, en los siguientes supuestos:

Llamaremos "noche" a una sesión seguida de apuestas en el casino. En cada noche empezamos con una banca de 1000 €. Jugamos 1 € a Rojo, manteniendo fijo el valor si ganamos. Cada vez que perdemos doblamos la apuesta (salvo si nuestra banca en ese momento no alcanza, entonces apostamos el resto).

Realizaremos el estudio para un número variable de "rachas" cada noche, llamando "racha" a una serie (que puede ser nula) de negros coronada por un rojo. Nuestras ganancias / pérdidas dependerán, a igualdad de los restantes factores, del número de "rachas" que juguemos por noche.

Ruina Jugador

Es decir, que, por ejemplo, si jugamos 500 rachas por noche, en un 21,1 % de ellas acabaremos con pérdida. En ellas están comprendidas el 15,4 % del total en que nos arruinaremos totalmente.

Observemos que la técnica de la martingala, si es jugada unas pocas veces, casi nos garantiza una pequeña ganancia, pero a costa de exponer muy poco todo nuestro capital. La jugada sería comparable a apostar nuestra vivienda, que vale 100.000 €, contra 10 € en un juego en el que nuestra probabilidad de ganar es p = 0,9999. Si jugamos unas pocas veces, podemos está prácticamente seguros de ganar unos euros, pero no dejaremos de haber expuesto toda nuestra vivienda. Más juegos similares: podemos imaginar que practicamos parapente (una pequeña probabilidad de perder nuestra vida contra el disfrute del deporte), etc. ¿Sale a cuenta? Cada cual debe decidir para sí.

En realidad, la martingala podría extenderse a juegos equilibrados con probabilidad distinta de ½. Por ejemplo, para el juego de dados, en que p = 1/6, podríamos multiplicar la puesta, en caso de pérdida, por un factor k, que deberíamos calcular en función del número de jugadas en que recuperaríamos las pérdidas. El cálculo en este caso bastante más complejo.

La Martingalita

Prontamente reconocida la peligrosidad de la martingala, el ingenio de los jugadores se ha centrado en disminuir el ritmo de crecimiento de las apuestas en caso de pérdida para no exponer tan fuertemente toda nuestra banca a la ruina. Naturalmente, esto se consigue a costa de alargar el "tiempo de recuperación".

En todo caso, las leyes de probabilidades se mantienen férreamente, y el resultado, a la larga, es perder.

Una versión atenuada de la martingala, a la que llamaremos la martingalita, consiste en la siguiente estrategia de apuestas:

Elegimos una serie de números consecutivos y apostamos una cantidad igual a la suma del primero y el último. Si ganamos, tachamos esos números y apostamos otra vez la suma del último y el primero. Si perdemos, no tachamos ninguno, sino que añadimos el siguiente de la serie que quede y seguimos apostando la suma del primero y el último.

Veamos un ejemplo:

tabla apuestas ruleta
Más sencillamente: apostamos la cantidad k, y la mantenemos mientras ganamos. En cuanto perdemos, a la siguiente apuesta apostamos k+1. La progresión no es tan rápida, por lo que no somos tan vulnerables a una racha negativa, pero el proceso de ganancia es muy lento.

Veamos otro ejemplo de simulación. En este caso la apuesta inicial es 1 €, y se aumenta 0,2 € cada vez que se pierde.

perdida ruleta

Puede verse que el riesgo de ruina total es más reducido, pero en cambio aumenta el de pérdida a lo largo de la noche.

Existen numerosas variantes de la martingalita, siempre basadas en reducir el ritmo de aumento de apuestas en caso de pérdida. Por ejemplo, multiplicando la puesta por 1,5 o un factor k menor que 2. En todo los casos el resultado es el mismo: a la larga, se pierde siempre, pues el jugador se enfrenta con una banca infinita.

Repetición de Plenos.

Este sistema está basado en la repetición numérica.

Preguntémonos qué probabilidad hay que en 36 vueltas, salgan los 36 números. En un casino real, tal vez la probabilidad sea 1 en cien mil. Para el casino virtual, esta posibilidad es 1 en un millón (por no decir imposible).

Sigamos con las probabilidades. ¿Qué probabilidad hay que salgan todos los números distintos en 30, 20, 15, o incluso 10 vueltas? Las probabilidades son aún mínimas. De hecho, lo normal es que los números se vayan repitiendo cada 3 a 8 vueltas.E
sto nos hace tener un patrón de juego.
Pero este patrón no es tan confiable si apostamos 1 unidad por número, ya que a la larga por matemática elemental, o mantendríamos lo apostado o perderíamos un poco. Por este motivo, las apuestas tienen que ser cuidadosamente planeadas.


El Sistema Propuesto:
1ª - 8ª jugada: apostar 3 unidades en los números que vayan apareciendo. Por ejemplo, si en la primera vuelta sale el 2, apostar 3 unidades en el 2; si en la segunda vuelta sale el 17, apostar 3 unidades en el 17 y así sucesivamente por 8 vueltas.

Lo normal sería que ya en la 8va vuelta hayamos acertado, al menos una vez, si esto no es así no importa, también se considera normal.

A partir de la 9ª jugada, apostar 4 unidades en el número que salga; en la décima 5 y así sucesivamente, hasta completar 30 vueltas como máximo. Si ya se ha obtenido una ganancia buena antes de las 30 vueltas, conviene retirarse o comenzar de nuevo.

El principal problema de este sistema es que carece de fuerza ante rachas adversas y el jugador puede llegar a perder grandes sumas o ganar pocas fichas luego de un gran número de jugadas. Personalmente he realizado numerosos ensayos al respecto y en más de una oportunidad ha ocurrido que en más de 30 jugadas no se repite un número.

El patrón de juego no es malo, pero tal vez sería mejor aplicarlo a una terna, cuadrado o sexteto que sí es más probable que se repita en un menor número de jugadas.


Coronación.

Sistema de juego muy ambicioso que de ganar, entrega fabulosas ganancias. Sin embargo es un sistema poco probable y si bien las pérdidas de dinero pueden ser menores, son frecuentes.

Consiste en apostar por un número de la columna central (excepto el 2 y el 35), dándole el aspecto de una corona, apostando 10 fichas a pleno y la mitad de fichas formando caballos con los números que lo rodean.

Por ejemplo, para coronar el Nº 5, se debe apostar 10 fichas a pleno por este número y 5 fichas a los caballos 2/5, 4/5, 5/6 y 5/8. También se pueden generar coronas más grandes apostando más fichas, pero guardando siempre la proporción 2 a pleno: 1 a caballo.

Para aumentar las probabilidades de ganar, muchos jugadores deciden coronar al Nº 5, 11, 17, 23 y 29. Si sale uno de los números apostados a pleno y suponiendo una apuesta de US$ 10 al pleno y US$ 5 a los caballos, la ganancia bruta es de US$ 1.050 (Mil cincuenta dólares americanos) que se transforman en US$ 930 al descontar lo apostado en las coronas perdedoras.

En caso de salir un número que forma parte de la corona pero que no es el pleno, la ganancia bruta es de US$ 175, que se transforman en US$ 30 al descontar lo apostado por el resto de la corona y por las coronas restantes perdedoras.

Los amantes de esta combinación generalmente deciden apostar tras varias jugadas consecutivas en las cuales no ha salido un número perteneciente a la columna 2.

Apostar por las combinaciones o sectores que vienen saliendo.

Aunque parezca extraño, muchos jugadores (la mayoría principiantes) creen que se debe apostar por el color, docena, columna o sector de la ruleta que ha salido en las últimas jugadas, con la creencia de continuar con la racha ganadora de tales combinaciones.

Lo anterior es quizás el método menos científico que existe y que menos se ajusta a la ley de las probabilidades, ya que a medida que avanza el juego, la frecuencia de números sorteados se debe ajustar a las probabilidades de cada combinación.

Por ejemplo, al tirar un dado que no esté trucado o cargado, la probabilidad de que salga cualquier número es de 1/6 = 16,67%. Si lanzamos el mismo dado 1000 veces y anotamos el resultado de cada tirada, el lector se dará cuenta que la distribución de frecuencias de cada número es muy pareja. Es decir, la cantidad de veces que salga el 1, 2, 3, 4, 5 y 6 será alrededor de 167 veces.

Lo mismo ocurre con la frecuencia de números, caballos, ternas, cuadrados, sextetos, columnas, docenas, colores, par e impar, manque & passe y combinaciones ocultas sorteados para la ruleta: se distribuyen equitativamente a medida que pasan las jugadas. Lo anterior siempre bajo el supuesto que la ruleta no esté trucada y que el juego se desarrolle de manera completamente aleatoria.

Este mismo concepto se aplica cuando el jugador viene apostando y ganando en combinaciones ganadoras tales como el sector 23, pleno 1 o 25 ganadores. Producto de su ambición sigue apostando por estas combinaciones e incluso incrementando el monto de sus apuestas con la creencia de que es parte de una racha ganadora.

Es por ello que hacemos hincapié en el factor psicológico de cada jugador en el sentido de que debe ser muy paciente y no dejarse llevar por sus impulsos aun cuando vea que por no apostar dejó de ganar una suma considerable.

Apostar por intuición, cábalas, números de suerte, etc.

Es impresionante ver la cantidad de dinero derrochada por las personas al apostar de esta forma. Tal vez para un jugador avezado este punto esté de más, pero es muy importante para los lectores que recién se introducen en el juego y que les aseguro muchas veces han apostado de esta manera.

Corazonadas, números soñados, cábalas, números sugeridos por el horóscopo, fechas recordatorias son los más típicos ejemplos de esta ingenua forma de apostar.

Los casinos trabajan con márgenes respecto del porcentaje de apuestas que son realizadas de esta forma y que son ganancias seguras para la banca. Algo así como el número de muertos que habrá este año por accidentes automovilísticos, de igual forma estiman la cantidad de dinero segura que ingresará a sus arcas por este tipo de apuestas perdedoras.

En el fondo, manejan el comportamiento de una masa anónima de jugadores. Por ello es bueno destacar este punto para que usted no forme parte de la lista de muertos por accidentes automovilísticos de este año.

 

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